Después de mes y pico de no aparecer por aquí, me digno a hacerlo con una curiosa historia.
A media mañana, Pepa, ávida lectora y fiel usuaria de la biblioteca me dice "Mari, aquella señora que está ojeando los libros lleva un saltamontes en la espalda". Teniendo en cuenta mi pánico a los bichos, pierdo la sensatez y pienso que quizás aquel enorme insecto era una mascota querida por la mujer. Pero no, Pepa, sigilosamente se lo ha advertido, supongo que para no despertar al salta. Y en cuanto se lo ha dicho, ha salido disparada seguida de los zarpazos que le daba el marido.
No soy la única que padece de entomofobia...
Mari.
miércoles, 24 de febrero de 2010
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